Fatiga laboral en verano: el rol de la alimentación en el rendimiento y bienestar
Jueves 12 Febrero 2026Durante los meses de verano, es frecuente que las personas que trabajan expuestas a altas temperaturas, ya sea en espacios sin climatización, al aire libre o con ventilación insuficiente, experimenten mayor cansancio físico y mental durante la jornada laboral.
La exposición al calor, junto con cambios en los horarios de sueño y alimentación propios de esta época, puede influir directamente en la energía, la concentración y el desempeño en el trabajo. Comprender cómo la alimentación se relaciona con esta fatiga permite realizar ajustes simples que favorecen el bienestar laboral en contextos de altas temperaturas.
¿Por qué aumenta la fatiga cuando existe exposición al calor?
Desde un punto de vista fisiológico, la exposición prolongada a temperaturas elevadas obliga al organismo a activar mecanismos de regulación térmica, como el aumento del flujo sanguíneo periférico y la sudoración. Estos procesos implican un mayor esfuerzo corporal y pueden generar sensación de agotamiento, somnolencia y disminución de la capacidad de concentración.
En personas que trabajan en ambientes calurosos, este efecto puede verse intensificado si se suma una ingesta insuficiente de alimentos o una baja regularidad en los tiempos de comida.
Alimentación y energía en contextos de calor
La energía necesaria para sostener el trabajo físico y mental proviene de los alimentos. Cuando las comidas son insuficientes en cantidad, poco estructuradas o se omiten tiempos de comida, el organismo dispone de menos recursos para enfrentar la carga laboral, especialmente en condiciones de altas temperaturas.
Durante el verano, es común que las personas con menor apetito reduzcan el tamaño o la frecuencia de las comidas. Si bien esto puede resultar comprensible, una alimentación incompleta puede contribuir a la aparición de cansancio precoz, dolores de cabeza, irritabilidad y bajo rendimiento laboral en quienes están expuestos al calor.
Estrategias prácticas para trabajadores expuestos a altas temperaturas
Desde la nutrición laboral, el objetivo no es aumentar el volumen de comida, sino asegurar una alimentación suficiente y equilibrada que permita sostener la energía diaria. Algunas recomendaciones prácticas incluyen:
- Mantener horarios de comida regulares, aun cuando las porciones sean moderadas.
- Priorizar comidas completas, que incluyan carbohidratos, proteínas y verduras, para asegurar un aporte adecuado de energía y nutrientes.
- Elegir preparaciones frescas pero nutritivas, como ensaladas con legumbres, huevo, pollo, pescado o queso; platos fríos a base de cereales; o colaciones que aporten energía real.
- Asegurar una hidratación adecuada durante la jornada laboral, especialmente en personas expuestas al calor, ya que incluso una deshidratación leve puede aumentar la sensación de fatiga y disminuir la capacidad de concentración.
- Evitar jornadas laborales prolongadas sin comer ni beber, ya que esta combinación potencia la aparición de cansancio y malestar general.
Estas medidas son simples, aplicables en distintos contextos laborales y pueden marcar una diferencia significativa en la percepción de energía y bienestar.
Nutricionistas Programa Salud y Bienestar Laboral
